No hace falta un rincón elaborado: una alfombra pequeña, dos cojines y tres objetos son suficientes para empezar. Lo importante es enseñar a usarlo antes de que se necesite, no cuando ya hay una crisis.
Objetos que funcionan bien: un frasco de la calma (agua, brillantina y jabón), una lámina con caras de emociones, y algo para apretar. Se presenta el rincón en un momento tranquilo, se practica "ir" a él sin estar enojado, y se refuerza cada vez que un niño lo usa por iniciativa propia.